47 Hercios
El Sanatorio del Fresno no aparecía en ningún mapa turístico de Puerto Almen...
arrow_forward LeerÉl amaba a Fer su perrita, pero la enfermedad estaba demasiado avanzada. El la tomaba y ella lo miraba con confianza, sentía que la estaba traicionado, sabía que la inyección era letal.
El pinchazo no dolió, la seguía mirando, ella ladró, sería la última vez que la escucharía. Pronto sentiría como la vida abandonaba su cuerpo, un último aliento y el silencio.
_ Fer vamos a casa, Papá ya no despertará. La perrita ladró nuevamente y se fue con su nuevo amo.
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